jueves, 5 de mayo de 2011

Fragmento de Hotel Amor Amor

Tercer Trópico.El Puente FM La Tribu. 88.7

Musicalización Gabriel López 



Música “Jan Garbarek” Tracks 9 Guilietta. Arranca el saxofón. Y este es el pie para la lectura. Baja el volumen... 


Ella y él hacen el amor en el cuarto de un hotel de la Avenida de Mayo. Afuera, cada uno tiene su pareja y su vida aparte. Ella tiene un novio con quien se casará; él, casado, tiene un hermoso hijo. Ella cree que él nunca dejará a su mujer: no la ama hace años pero su hijo tiene apenas tres. Después de un año de encuentros, ella, alumna de él, lo seduce en clase: quieren más, y van por ello.

En un fin de semana, su novio se encuentra de viaje y ella lo invita a su casa. A veces ella cree en lo que dice: que serán amigos. A veces, cree que no, que no lo serán. El no sabe qué creer. Al principio, en casa de ella, algo de silencio y de vergüenza. Después, un buen vino y algo de música diluye el silencio, hasta que se distienden y mantienen una amable conversación; luego ella está sobre él, y él, al verla de cerca, le dice: de cerca sos más linda. Besos por palabras, las vueltas de la vida: ya están enamorados, y el amor a todos embellece… 

Hay un cambio en la música, y sube. Continua la lectura: 

Al hotel van primero una vez, las manos de él en la espalda de ella, en las piernas. En los senos. Ella se suelta, se aparta. Se acerca. Desprender el vestido, desabrochar el pantalón. Ambos desnudos. El se enrosca en ella, ella se mete dentro de él. Sexo contra senos, pies. Sexo contra sexo. Luego desean más, estar más juntos más veces. Al hotel van todos los lunes; después, dos o tres veces por semana, y al fin todos los días. El hotel es una casa de fantasmas. El conserje aterrador, sus extrañas palabras. Una casa embrujada, y ellos pasan por todas las habitaciones porque al fin van todos los días. Tal vez, algún día ya no puedan salir. En un mes la separación es insoportable. En verdad. Más insoportable que lo insoportable.

Música “Años de Soledad” de Gerry Mulligan y Astor Piazzola. Continua la lectura...

Afuera, una Buenos Aires desvelada, en ruinas, con linyeras y vagabundos, maleantes, carteristas y prostitutas. Vendedores en el semáforo, y vendedores de drogas. Una ciudad de mentiras, de suicidas. Anticipaciones de un futuro indeseable, imposible. Sonámbulos oficinistas del Microcentro, de la calle Florida, de Puerto Madero, van y vienen sin saber hacia adónde ni por qué. Nadie sabe el por qué de nada. La gente no ve ni es vista. Gente sin ojos. Sin vida. Sin Dios. Muertos sin muerte. Apocalipsis sin apocalipsis. Noches que extienden la noche eterna. Almas errantes que regresan a sus casas. Hogares de familias que no son verdaderas familias. Matrimonios en los que el amor es apenas una anécdota. Trabajar para vivir, y vivir para nada. Qué triste es todo así. Ojalá todos dieran clases y tuvieran una alumna como ella, ojala todos fueran a clases y tuvieran un profesor como él. Ojalá todos amaran. Y abandonaran esa ciudad, ese hotel, esa vida. Es el año dos mil diez.

Dolores Lix Klett
Buenos Aires, 2010.