sábado, 13 de diciembre de 2014

Amor Fugitivo (sólo un fragmento)



Termino de arreglarme, salgo del baño y recibo un mensaje tuyo: “estoy abajo, Ana. Apurate”. Y si me apuro es para que no me vean: por primera vez voy a salir con un ex novio de mi hermana.  Subo al auto pronto y arrancás para evitar un encuentro.
Ana…— Federico me mira, sonríe— ¿Vamos a Franks?
Franks es un bar en Palermo y el auto avanza por Recoleta, los dos nerviosos al vernos por primera vez en esta situación. Me contás de tu vida privada, como un signo de que ahora salimos.
Mi hermano está casado... 
Ah, mirá…
Al principio me divierte que Federico hable de su hermano, un comediante de la farándula local. El maneja,  yo me quedo pensando. En el semáforo me mira y pregunta:
¿Y vos escribís desde siempre...?
Se muestra interesado.
Sí, siempre. Escribo desde siempre…
¿De vos…? ¿Desde siempre…?
Lo ignoro y se instala el silencio. El se concentra en manejar, yo miro por la ventana. El auto dobla por Las Heras, y pienso en lo mucho que me gusta la ciudad.  
Federico me mira, insiste:
¿De vos…?
Pienso en la historia de la literatura y la pregunta me parece imbécil:
…jamás podría ser yo.  Aunque tengan mi mirada, el color de mis ojos, mi piel… o hasta mi nombre… Son personajes, son palabras…
¿Es acerca de vos…? ¿Inspirado en…?
            Sonrío, bajo el espejo retrovisor, me miro y digo:
Eh…
¿Vos sos tu máxima inspiración?
Ya a la altura de Plaza Italia pienso que la pobre Sofía tuvo razón al haberlo dejado en tan sólo  tres meses. Me incorporo en el asiento del auto: carteles de led azules y neones verdes.  Kioscos y   pizzerías. Zona de hoteles alojamiento, no sé  quién vendrá por acá. Me digo: no debería estar acá, y esto me devuelve el entusiasmo.

Un inusual embotellamiento nos detiene. Me inclino hacia adelante para ver si  el tránsito va a detenernos por un rato largo. Te inclinás hacia adelante y me decís:
¿Viste lo que es la fila de autos? Nunca vi algo así, ¡no avanzamos más…!
Sonrío al pensar que en todo caso te quedarás vos porque al final yo puedo bajarme y volver caminando. No soportaría una hora entera encerrada hablando de literatura con vos. Cuando miro  atrás, el embotellamiento es sólo hacia Palermo y pienso que debería dejar a este traidor acá. Yo no cuento, suelo caer en las manos de cualquier amor prohibido, literalmente “cualquiera”: el profesor, el jefe, el primo y ahora vos. Pero lo tuyo debe ser  pura venganza: mi hermana te dejó de un día para el otro  y ni siquiera quiso ir a buscar sus cosas, tuve que ir yo y vos ya ahí me invitaste a entrar a tu casa, pero entonces no quise. Y ahora... Sos ridículo, y tenés una habilidad especial para decir idioteces. No sé por qué  la gente piensa que sos un “genio”.  
Me mirás y decís:
¿En qué pensás?
En vos… 
Porque miento te beso en la mejilla. Vuelvo a mirar el embotellamiento que enmarca nuestra escena de novios fugitivos, cuando a mi hermana en verdad nunca le importaste. Y en aquel momento ya tenías fama internacional, ya te invitaban a foros  importantes. Me río de los hombres importantes. Pienso en el banquero francés y no consigo reír. Incluso mientras comíamos en el Liber, un restaurante en Recoleta, le pregunté a mi hermana si podía salir con vos. Luego pienso que mi hermana siempre compitió conmigo, y me rió al pensar que yo también con ella. Entre hermanos, es normal,  no es importante, la competencia puede ser buena y positiva, y la quiero. Y sí a ella, vos le hubieras importado por lo menos algo, yo no estaría ahora con vos. Avanzamos un poco, llegamos a otro semáforo.  Permanezco en silencio con el genio de las computadoras.  Insistís:
¿Vos sos tu máxima inspiración…?
No respondo y otra vez se instala el silencio. Estás radiante de felicidad, pero no puede ser por nosotros. Y si no respondo nada es porque tampoco estoy acá para avivarte.  Aburrida, pienso en  Dios y digo:
… salió corriendo el pobre.
¿Qué?
Y en medio de esta simpática farsa de pronto siento como si todavía fuéramos chicos. Justo sacás de la billetera una foto de la década del ochenta y me decís:
Mira, soy yo junto con mi mamá y la tuya.
Nuestras madres son amigas, Buenos Aires es chica como el mundo. 
Todas las personas son ridículas, pero yo no soporto a los idiotas.

Y entonces, algo buenísimo en el momento indicado: los autos empiezan a avanzar y ya estamos en marcha otra vez.
Llegamos a Palermo. Franks tiene una entrada oculta, y un sex shop. Se arma una fila porque hay mucha gente. Te pone nervioso no encontrar un lugar adonde tomar algo tranquilo conmigo.
… ahora consigo una mesa.
Mientras vas a conseguirla, camino hasta el borde de la vidriera del sex shop. No te acercás.  Examino los látigos y pienso en el placer, en su relación con el dolor. Pienso en el amor. No en nosotros, porque entre nosotros no hay amor, vos y yo no una tenemos relación así.
Al final te acercás.
Tenés veintiocho años ¿te gustan esta clase de juegos…?
¿De qué hablás? No entiendo, Ana.
—Ya sé.
— ¿Qué? ¿De qué hablás?
— ¿Te  gustan estos juegos… apenas pervertidos? Látigos, máscaras…
            Abrumado mirás el sex shop. Los   hombres de cuarenta entienden más de todo. El banquero francés sabe expresarse y discutir, es fuerte, cruel, convincente y atractivo. Y es mi verdadero amor. Pero el cuerpo de los hombres se deteriora tanto como el de las mujeres. Pienso en el sexo torpe de los hombres de veinte, pero a la vez en la fuerza de cuerpo atlético y joven.  Me vuelvo y te digo:
  ¿Y… hay mesa o no?
La maître habla con la gente de adelante, y luego con otra gente que llego después de nosotros... quisiera apiadarme de vos pero no puedo. Y no es que sea una mala persona. A esta altura ya no debería pensar. Aunque no puedo. Sonreís, me mirás y me decís con cierta pureza:
No, pero… sí, sí, ahora consigo… ¿Querés ir al Sex shop? ¡Te compro lo que quieras…!
Sonrío por tu inocencia, y de pronto veo el negocio cerrado y te digo:
¿Y si volvemos al auto…?
Miras atrás y ves el sex shop cerrado; me apretás los hombros y decís:
Ahora vuelvo… Voy al baño, Ana. Y nos  vamos al auto…
Te espero mientras miro el menú; volvés del baño y te digo:
¿Hay alguien con quién realmente te gustaría estar hoy…?
Con vos… Hoy, ahora, con vos.
            Y con eso la idiota paso a ser yo. Te beso en la mejilla, un beso que cae al descuido en  tu boca. Parpadeo. Se me dispara el corazón. Me pasa con cada beso.

Buenos Aires, 2011. Dolores Lix Klett
Continúa(...)



2

lunes, 8 de diciembre de 2014

GIRLS. ESCENA 2.

Gracias Matías Fernández 

INTERIOR CUARTO BELÉN. DIA (plano secuencia)

Belén  (14) y Lourdes (14) sentadas en el suelo de la habitación de Belén, en casa de Belén. Lourdes viste un camisón que se transparenta. Belén lleva un corsette de raso rosado y un culotte negro. La habitación llena de flores, ropas y de libros. Permanecen unos instantes sin moverse.

LOURDES
(Se incorpora, se dirige a la ventana, en donde se sienta)
¿Qué querés ser cuando seas grande?

BELÉN 
(Mira entre varios libros)
¿Te leo algo?

LOURDES
(aun en la ventana)
Dale, pero ¿qué querés ser?

BELÉN
Escritora. ¿Te leo? Elegí… Un pasaje de Crimen y Castigo, algo de Cumbres Borrascosas, o Jeannette y Julien, o  un pasaje de Justine… (Agarra el libro de Jeannette)Te leo Jeannette.

LOURDES
(Se pone las botas rojas)
¿Escritora? Mejor pensá en otra cosa… Yo quiero ser actriz

BELÉN
(Lee del libro)
“Jeannette camina en torno al  pobre Gerard, incluso sus tacos de quince centímetros lo atemorizan…”se interrumpe) ¿Por qué otra cosa? Escribir puede ser bueno… divertido.

LOURDES
(Se incorpora con las botas puestas)
¿Cómo me queda? (gira) 
¿Cómo me queda?

BELÉN
(Mira a Lourdes y sonríe)
“…Jeannette mira al hombrecito miserable, hace restallar su  látigo contra el piso y comprende que solo ella podrá matarlo…”.
(Vuelve a mirarla)

Al tiempo que Belén le lee, Lourdes hace lo que dice el relato que hace la protagonista del libro. Camina en semi-circulos en torno de Belén.

LOURDES
¡La que salta más alto es Jeannette!

BELÉN
¡La que salta más alto es Jeannette!

Las chicas suben a la cama y saltan hasta que se resbalan, caen y se sientan en el borde la cama. Lourdes toma a Belén  de la mano y con tristeza le dice.

LOURDES
Vos nunca vas a poder decirle a nadie que estamos juntas. 
(En off pasos que se acercan, golpe a la puerta)

Lourdes y Belén, temerosas, inmóviles. La ventana abierta a un aire y luz conectado al pasillo principal de la casa permite ver la silueta de una sombra (la madre de Lourdes) que se pierde por el pasillo.


BELÉN
No, nunca. 
(La besa en los labios)
(Desliza su mano entre las piernas de Lourdes, quien sonríe) 
¿Y eso te importa?

LOURDES
No, así está bien.


Un intertítulo dice “Sábado veintinueve de Marzo. 1998”.
Funde a negro.  



Dolores Lix KLett 
Filme 2 versiones de Girls (años 06 y 07 aprox.)


GIRLS ESCENA1

Gracias Matías Fernández 
INTERIOR CUARTO BELÉN. DÍA.

Lourdes (14) y Belén (14) recostadas en el piso, quietas. Luego, comienzan verse esporádicos y delicados movimientos, casi imperceptibles. Lourdes se incorpora; luego, se incorpora Belén. Una frente a otra, sentadas con las piernas cruzadas en el piso. Lourdes toma la mano de Belén, quien mira a Lourdes. Belén viste una pollera de jean, una blusa rosa pálido, una gargantilla de encaje con perlas. Lourdes viste un vestido verde con lunares blanco, lleva una pequeña virgen colgada en el pecho, la tiene siempre puesta.

Belén
¿Cuándo empecé a gustarte?

Lourdes
Siempre

Belén
Pero nos conocemos desde los siete años...

Lourdes
Siempre me gustaste. No es algo de lo que me di cuenta después.

Belén 
¿Cuándo jugábamos a las muñecas?

Lourdes
Sí, y también antes.

Belén
Antes, ¿cuándo?

Lourdes
Desde la primera vez que te vi. Y desde hace antes de eso. Desde siempre.

Un intertítulo dice “Sábado 22 de Marzo.1998”
Dolores Lix KLett 
Filme 2 versiones de Girls (años 06 y 07 aprox.)

Este guión de corto terminó dando lugar a un guión de la largo que conserva sólo algo de este corto, cuya primera esta al pie de este texto.Pero esto es una historia aparte.

Secuencia 1. Título de la Secuencia El maltrato en el colegio.
1  EXT. PATIO DEL COLEGIO- DIA
Ana (15) y Alicia (16) toman sol sentadas en el piso, apoyadas contra una pared.  Como el resto de las chicas en el patio, treinta chicas en total, llevan las medias bajas y las mangas arremangadas para que el sol les dé mejor en todo el cuerpo. Ana tiene una cara perfecta, ojos de gato. Es delgada, aunque tiene un cuerpo curvilíneo. La camisa del colegio abierta deja al descubierto parte de su escote. El resto de los senos se transparenta por la fina tela blanca de la camisa; tiene  puesto un corpiño de encaje. Tiene la corbata floja. La pollera de franela del colegio es muy corta y completa su imagen, tan sensual que atrae hasta la mirada de otras alumnas, más que nada la de Alicia que al verla la mira de costado aunque luego Alicia vuelve a mirar al sol y cierra los ojos. Y entonces es Ana quien la mira. Alicia tiene el pelo corto con pequeños bucles rubios y la piel de muñeca de porcelana. Es alta y delgada, tiene la pollera de franela subida para que le de el sol. Piernas largas, y se le marcan los huesos de la cadera. Tiene puesto un corpiño de algodón que se trasluce a través de la camisa. En el cuello lleva un rosario de madera, que cae sobre los senos, entre los senos, y que usa siempre. Ana y Alicia tienen los rostros y el cuerpo enrojecidos por el sol. Es el recreo del mediodía y ya es primavera. Aunque se encuentran en el patio el clima determina una atmósfera de encierro femenino que asfixia e incomoda. 

Un guión de largometraje escrito por Dolores Lix Klett
Año 07, Buenos Aires.